Mujeres, Personal

Lo que escuchamos las mujeres

Lo que narraré a cotinuación ha pasado. Es más, acaba de pasar hace unos días.
Tranquilos, ya se me pasó el shock y estoy retomando mi vida poco a poco.
Ya he vuelto a comer sólidos.

El contexto: yo salí de licencia de maternidad en Agosto de 2015. En mi primer día libre, agendé una cita con el peluquero e hice lo que siempre quise hacer: cortarme el pelito al estilo de boy-cut. O seas, cual niñito. Si me quedaba mal, pues al menos no tenía colegas, ni clientes, ni mucha gente que ver en las siguientes 16 semanas. Buen plan, ¿o no? Si no fuera porque ese primer corte fue medio mal hecho y se convirtió en mi foto de pasaporte por los siguientes 5 años… sí, buen plan. 

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Esta foto la tomé ese día en el peluquero

Pero con el tiempo, el corte lo he ido perfeccionando. 2 años y 4 meses más tarde, llevo con orgullo mi pelicorto.

Hasta el otro día:

Esposo: Estaba viendo fotos el otro día, me gustaba mucho tu pelo largo

Mu: ¿A qué te refieres?

Esposo: Que me gustaba tu pelo largo. Te deberías dejar crecer el pelo largo.

Mu: ¿No te gusta mi pelo corto?

Esposo: También me gusta tu pelo corto, solo estoy diciendo que también me gustaba tu pelo largo.

Mu: OK

(Silencio y a ver the Walking Dead)

En la cabeza de Mu: O sea, todo este tiempo odió mi pelo corto. Ya no le gusto a mi marido. ¿Ya no le gusto? Desde cuándo no le gusto?! Y qué hago? me dejo el pelo largo de nuevo? Pero de ahí voy a pasar por esa fase horrible del pelo corto / pelo largo y con los mechones por todos lados. Pero… pero a mí me gusta mi pelo corto!! Me encanta mi pelo corto! Además que siempre lo tenía amarrado, ¿para qué quiero el pelo largo de nuevo?! ¿Me lo dejo entonces? ¿¡DIOS MIO, QUÉ HAGO?!?!! 

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Y nada, la próxima semana tengo mi cita mensual con el peluquero. Porque se queda corto. Tsst.

 

 

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crianza, Mamá en la Oficina, Paternidad, ser mamá

De 6 a 8 se cierra el kiosko

Ideal sería trabajar  tus horas. Entrar a las 9, cerrar a las 5. Cerrar tus aplicaciones, guardar, guardar, guardar, cerrar, cerrar, cerrar. Inicio, clic en apagar.

*Desconexión*

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Pero, vamos, a quién engañamos. Gracias a las maravillas del wifi, la movilidad, el anytime, anywhere, any device (perdonen el inglés), el smart phone y la laptop, eso de marcar tarjeta se volvió un concepto vintage y ultra-romántico. En otras palabras: no va más. Los e-mails te persiguen desde tu bolsillo y las reuniones ocurren en tu teléfono.

Pero eso sí: de 6 a 8pm, no me molesten.

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Yo me considero responsable, trabajadora, buena bajo presión y muy proactiva #CVsupercliché , pero a las 6 cierro el kiosko para estar con mi hija. De 6 a 8 me saco el sastre y me pongo a jugar. O a leer un cuento. O a ver Pocoyó. Lo que sea, pero de 6, hora en que recojo a Mucita, a 8pm, hora en que se va a dormir, soy para ella y ella para mí.

En las mañanas, corremos: despertarnos, vestirnos, desayunar, tú al nido, yo al trabajo en tiempo récord. En las tardes, nos tomamos nuestro tiempo.

En las tardes, el único reporte que quiero ver es el de su día. Qué hizo, qué comió, ¿con quién jugaste? “Con Joep!”. Eso quiero saber. De 6 a 8, abrir y cerrar ventanas tienen que ver más con la casita de Duplo que con las de mi PC. De 6 a 8, cantamos canciones, coloreamos, armamos rompecabezas. Porque algún día, quizá cambie de trabajo, o quizá me cambien a mí. Y si mientras decido darle más tiempo a lo urgente antes que a lo importante, ¿quién me va a devolver ese tiempo que me perdí de ti?

¿Y a las 8?

Ideal sería sentarme en el sofá con Esposo, con una taza de té o una copa de vino, y NO HACER NADA con netflix de fondo. Pero a veces hay que abrir el kiosko, abrir ventanas, abrir, abrir, abrir. Enviar. Guardar. Guardar. Abrir. Guardar. Guardar. Guardar…

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Navidad, Personal, ser mamá

Actividad!

Soy de aquellas a quien les cuesta el “no hacer nada”. Recuerdo la única y última (no porque no me gustó, pero es que luego me hice madre y … ya) que nos fuimos a unos resorts todo pagados al medio de la nada en donde solo había para ir a la piscina o al mar. Para colmo, estaba embarazadísima y no me podía entretener a punta de cocteles (vaya desaprovecho del todo-incluido) y me sorprendía (y aburría!) ver a Esposo totalmente relax devorando libro tras libro mientras buscaba ponerse de mi color (y se me dio por tararear Ebony, Ivory, living in perfect harmony) en las poltronas de la piscina.

Es que yo no funciono así.

Y luego me hice madre. Y pasaron dos años. Y estoy cansada. No te miento, estoy cansada. Pero igual, cansada y todo: tengo que hacer algo. Actividad! ACTIVIDAD!

Por dentro, confieso, me quejo un poco de que yo soy la que mantiene a la hija entretenida, la que organiza los playdates, la que la saca a pasear, pero… BIEN QUE QUIERO.

Y antes de irme por la tangente y contarte como no tengo tiempo para nada, te cuento lo que hice el domingo pasado.

Actividad Pre-Navideña: Galletas de Navidad

Mi pequeñita tiene 2 años 3 meses, y esto lo hicimos con sus amiguitos de 2 años y medio y uno de año y medio. A todos les va bien, sobre todo a los papis. No ensucia mucho, es rápido y es fácil. Mi receta de galletas es súper simple, te la paso abajo.

La mecánica:

  • Yo preparé la masa pues había que reposarla primero por una hora, entonces lo hice por adelantado.
  • Otro adulto estiró la masa en la mesa
  • Luego, como solo teníamos dos moldes de galleta, los niños tomaron turnos para hacer sus figuras. Al toque. Felices ellos, felices los papis.
  • 10 minutos después (habiendo pre-calentado el horno), galletas listas. Felices ellos, felices los papis.

Te animas?

Receta de galletas de navidad

  • 1 huevo
  • 300 grs de harina
  • 200 grs de mantequilla
  • 100 grs de azúcar en polvo
  • 1 pizca de sal

Mezclar bien y envolver la masa con ese film plástico de cocina (sorry, se me olvidó por completo el nombre) por una hora.

Pre-calentar el horno en 170grs. Cocinar por 10-15 minutos.

Yatá. Yo le espolvoreé azúcar en polvo por decorar.

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Cocinar te transforma

Yo no era así.

Lo juro.

Pero sucede que he descubierto que cocinar me transforma. En la madre, abuela, en la tía Camucha, la mama-mama de falda bajo la rodilla, encima de la enagua y las medias corridas…

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… esa misma que te dice: termina tu comida, corazón. 

En la que se RESIENTE porque no acabaste lo que había en el plato, la que suspira fuerte (muy fuerte) porque le pusiste ketchup/sal/ají antes de siquiera haber probado si le faltaba alguno de esos ingredientes. Me convierto en la tía Charito que te dice que así no vas a crecer, que estás muy flaca, que hay niños que no tienen nada que comer y que mientras tanto, nosotros botamos comida maríasantísima.

Además que me pongo re-triste. ¡No quieres ni probar la comida! Pero al menos prueba… dale, un poquito… dale, por mí… por papá… por Kitty… ¡PRUEBA! Ya pues, no pruebes. Ya fue, vete de la mesa. Vete que yo me como tu comida. Al cabo que no me importa. Snif. Snif.

Qué lisura…

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Paternidad, Uncategorized

No sabía

Cuando tenía 25 años, no sabía lo que era meningitis. No sabía que había una bacteriana, y una viral. No sabía nada de la meningitis.

Luego conocí a mi esposo quien aparentemente sufrió meningitis. Me enteré un poco y le oí muchas veces contar la historia. Muchos reaccionan sorprendidos: cómo no te moriste?! Pues aparentemente tuvo la “buena”. Pero no todos tienen esa “suerte”.

Cuando me hice mamá sabía qué era meningitis, pero no sabía que era algo que le daba a los niños y que el 50% de casos podía terminar en muerte. ¿TE IMAGINAS? Mejor, mejor no te imagines. Me enteré recién ahí que existe en una vacuna y que, felizmente, acá en Holanda es parte del sistema de vacunación (también me enteré que la hepatitis y la malaria no lo son), por otro lado, que en Perú, la vacuna contra la meningitis por meningococo (que es la “mala”) no está (aún!) en el sistema peruano de vacunación.

Si tan solo pudiera ayudar…

Si tan solo pudiera ayudar, al menos usaría mi blog para decirle a quien aún no se enteró, que puedes vacunar a tus hijos. Que hay una ONG “una vida por dakota” que da información, charlas y ofrece campañas de vacunación para los niños. Tienen médicos especialistas que pueden ayudarte a entender mejor de qué se trata.

Si tan solo pudiera ayudar, te recomendaría que los sigas en facebook. Porque si pudiera ayudar, tendremos más niños vacunados. Al menos uno más.

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Bullets de mi vida, Personal, Uncategorized

Los 34

Los 34 llegaron sin bombos ni platillos.

Así, bien perfil bajo, bien yo. Bien la yo que quiero dejar de ser. ¿Acaso no es hora de portarme como “persona mayor” y tomar un poco las riendas de mi vida? ¿Acaso no lo he hecho aún? Quizá un poco, pero en otras cosas me lleva la corriente. La mentalidad del “para qué pelear” reina. Reina, pero ¿para qué?

Pero si bien no hubo fiesta, sí prometo algunos cuántos cambios. Y con mis 3 lectores de testigo, acá van:

  • Primero la salud. Hemos empezado esta semana nuestras 4 semanas detox (felizmente no vivo en Lima, pues con la fiesta que se armará esta noche #SieteACero #EscúchameBien, esto no pasaba) de cero alcohol (mi adviento personal) y harto ejercicio.

    Acá te va un tip: Nike Training Club BAJATELO YA y nos veremos todos así:

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  • Hoy nos vamos al mundial. OK, no es un cambio personal, pero si en estos 34 años no vi a Perú en un mundial, todo todo va a cambiar a partir de hoy. A todo esto, ya lloraron también con el video la blanquirroja?

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FLaBlanquirrojaOficial%2Fvideos%2F1683092625067656%2F&show_text=0&width=560

  • Vamos a perderle el miedo a decir lo que queremos.
    Vamos por partes. Yo soy una actriz frustrada por pánico escénico. Complicado. Y mi público pueden ser 100mil o 10 gatos. O 3. Me pongo nerviosa noséporqué. No te digo que mañana me convertiré en la Steve Jobs de las presentaciones, pero sí te digo que ya estoy bien grande y que debo dejar de poner a gente a hablar por mí. Me toca a mí. Con suerte, algun día me dejará de temblar la voz y ya no me volveré roja bandera.
  • Y sí, hablaba a modo profesional. Y hablando de trabajo… creo que debería retirar “joven profesional” de mi CV? ¿O todavía califico?

Nos hacemos grandes, amiguitos. Y con mi metro 52, no siempre me lo creo.

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Feliz cumpleaños a mí

crianza, Uncategorized

Cuentos de Hadas

Desde que salí embarazada, me empecé a unir a distintos Grupos en Facebook sobre maternidad y paternidad. Algunos más activos que otros, pero de vez en cuando encuentras a alguien que ves está pasando por lo mismo que tú, que tiene tus mismas preguntas, o que tiene una respuesta a lo que aún no llegaste a preguntar.

PERO OTRAS VECES…

Pero acá no vamos a juzgar, ni tampoco mucho debatir. Solo que hoy leí una pregunta que me hizo hacer así:

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Y entre las respuestas, una que me hizo reaccionar así:

Y decidí traer estos posts a mi blog, esperando no molestar a nadie. Solo que me provocó compartir el mensaje, y sugiriendo que no importa en qué lado del debate estás, estés un poco de acuerdo con esa respuesta.

Mamá 01:

Alguna recomendación de cuentos de hadas con roles de géneros positivos/alternativos/diversos TAMBIÉN PARA NIÑOS!… Hoy le explicaba a mi hijo de 3 años que las brujas no son malas como nos lo dicen los cuentos de hadas, que son mujeres poderosas temidas por algunos hombres inseguros y hambrientos de poder. Estoy buscando por cuentos de hadas alternativos sin éxito. Lo que sigo encontrando  es a la (buena) niña ‘de naturaleza pura y obediente’ y de ‘piel tan blanca’ , gentil y de cualidad honorable, pero por lo demás!… estamos limitados a un títere plano, fácil de llevar, uni-dimensional y pasivo esperando ser rescatada una y otra vez por ese cursi hombre blanco en un bendito caballo. Cualquier desviación de ese perfil, estamos condenados a una bruja mala, cuyo crimen es ser vieja y fea. Mi hijo no va a ser criado para pensar que su rol en esta vida es el rescatar a una mujer, que su hermana, si no es obediente, es mala y que debe llevar la responsabilidad de ser un héroe y salvar a la rubia y condenar a la de pelo marrón. El cerebro de mi hijo no será lavado por una cultura patriarcal, racista, misógina y que enaltece la juventud, que afecta a nuestros hijos tanto como a nuestras hijas. Gracias. Sinceramente, la BRUJA MALA xxx

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Bueno, algunas nos levantamos con el pie izquierdo de vez en cuando.

Pero al margen de los diversos comentarios de apoyo, y recomendaciones de cuentos que recibió la señora, hubo este comentario al que le di todo mi LIKE.

Mamá 02

Amo los cuentos de hadas! Aún leo fantasía en su mayoría. Y es genial cuando alguien te abre la puerta, especialmente cuando tienes las manos ocupadas. Así que a todos los papás (y mamás): por favor no dejen de hacerlo. Pero habiendo justo terminado de leer un cuento a mi hija de 3 años, donde cada historia terminó con una princesa siendo rescatada, y que luego de un beso ya está enamorada, se casó y vivió feliz para siempre, yo también ya me cansé. Así que entiendo tu frustración. Pero tampoco me gustan los modernos libros ‘feministas’ para niños, no porque esté en contra de ellos, pero porque aún prefiero los castillos, duendes y dragones (…). Como alguien mencionó antes, la mejor estrategia es alejarte de las historias anticuadas y leer lo que a ti te guste. Pero lo más importante será siempre la manera en cómo educas con el ejemplo y que tus hijos tengan buenos modelos a seguir. No imagino que si ambos padres contribuyen igualmente al hogar, se tratan con respeto y crían a sus hijos con amor, ver/leer historias de “por siempre feliz” tengan un impacto negativo sobre ellos. 

Y solo como pensamiento final, acá somos mucha/os que crecimos con Disney, jugando con barbies, muñecas y a la cocinita, y aún así salimos bien.

Creo 🙂

Al final todos criamos a nuestra manera, y como ya dije, al margen de qué lado del debate estás, acuérdate que hagas lo que hagas, tienes que hacerlo con respeto y amor.

*Nota: oculté nombres, obvio, por mantener privacidad. además, los posts han sido traducidos a español, pero me mantuve al pie de la letra para no tergiversar mensajes. Pinky promise.