Semana 26, ahora sí

Ahora sí.

La aventura empezó tranquila. Como quien camina por el parque preguntándose por qué cuernos carga con esta mochila cargada con latas de atún, el botiquín de emergencia, las botas de lluvia y el repelente de mosquitos. Si por acá no pasa nada: hace sol, el viento está a nuestro favor y hay restaurantes en cada esquina. TRANQUILA.

Mientras otras mamis se quejan de las nauseas, de que lo huelen todo y todo les cae mal, de que no tienen hambre y no pueden con su cuerpo, mi única preocupación durante el primer trimestre era: sigo embarazada? Sin panza, sin síntomas, y con el mismo hambre de siempre, solo regresaba tranquila luego de escuchar su corazoncito en mis controles mensuales.

Hasta que llegó la semana 20, en donde una rica cena, de esas en las que te desabrochas el pantalón y terminas agarrándote la panza con orgullo. Solo que esta me dejó una panza que nunca se fue. Y no solo nunca se fue, sino que creció, y creció, y SIGUE CRECIENDO. Amigo lector, me he comido una sandía y se ha quedado atorada en mi barriga. Y porque con eso no basta, le han salido brazos y piernas con los que patea y puñetea como si estuviese en su sesión de K.O. … todo el día. Y me encanta.

Juraría que fue de un día al otro, y desde ahí, mi caminata en el parque se ha convertido en un trekking por los andes. Pero que no cunda el pánico, tengo mi mochila, mis latas de atún, mi botiquín de emergencia y mi ropa anti lluvias. Me siento bien. Bien embarazada. O sea, pichi todo el día, duermo mal, y me duele la espalda. Síntomas comunes y de los buenos, felizmente. Pero el síntoma más grande y más frecuente que mis idas al baño: cuando mi mundo se detiene y miro a la cámara imaginaria que filma el reality de mi vida: JOER VOY A SER MADRE. Y así, un mini ataque de pánico que se va como vino, y me deja anotando en mi agenda qué más debo añadir a la lista de compras para la bebé.

Ahora sí.

No sé cómo será el tercer trimestre. Sólo sé que la beba seguirá creciendo, y sólo espero que crezca sanita. Ya me encargaré yo de mis pánicos y de esto de ser madre. Como le decía a alguien el otro día, felizmente no lo estoy haciendo sola. La verdad, es mi esposo quien me ayuda a cargar la mochila, con las latas de atún, el botiquín de emergencia y las botas de lluvia.

Anuncios

3 pensamientos en “Semana 26, ahora sí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s