Embarazo

De esas cosas que te dicen (con la mejor de las intenciones)

Semana 35 – según esa app en mi celular: me quedan 31 días. Según la otra app, 4 días, 4 semanas y mi bebé es del tamaño de un melón. Según la partera que me atiende cada dos semanas, va a llegar antes. Según el espejo, mucha torta de jamón.

A VER!

Lo que te puedo decir es que a la semana 35, lo he escuchado todo, y lo que no he escuchado, lo he leído. Y aún así: no sé nada. Aún no sé cómo cargar a un bebé recién nacido, aún no sé cómo cuidarlo, nunca en mi vida cambié un pañal que no fuera de mi peloncita, quien se hacía solo agüita. Y no tengo la menor idea qué tanto voy a necesitar esos pañales “para mami” que me envió el seguro como “regalo”. GRACIAS.

Pero te lo dicen todo, porque al parecer TODOS saben – menos tú.

Vas a extrañar las pataditas. 

Te refieres a esos intentos de escapar por mi ombligo cual prófugo excavando un túnel? Esos que me hacen pensar “ay, qué linda tú pero como que ya basta”?

Sí, cuando empiecen esos cólicos, vas a quererla adentro de nuevo. Y ese viene junto con la famosa serie de No vas a dormir los primeros tres meses. No vas a dormir nunca más en tu vida. Aprovecha y duerme todo lo que puedas ahora. Porque acaso dormir es lo más preciado que hay en la vida. Porque para qué vivir, no?

Cuando tengas uno, vas a ver. 

“Voy a ver?” No es como que la frase amenazante más popular en la historia de todos los tiempos? Qué voy a ver? y esto aplica a diversos momentos:

– vas a ver cómo no deja de llorar

– vas a ver cómo no te deja dormir

– vas a ver cómo no vas a tener tiempo para nada

Pues veré. La verdad, con todo el miedo que tengo de ser madre, y todos los sentimientos que corren en este cuerpecito lleno de hormonas y alborotado, así con todo: ya la quiero ver.

Te vas a olvidar de ti misma. Te vas a olvidar de tu esposo. 

Por muy cierto y sensato que eso puede sonar, incluyendo ese lado bonito del comentario de que vas a sentir un amor que nunca has sentido antes, espero de corazón acordarme de mí, y antes que ello, acordarme de mi esposo. Quizá este párrafo viene con promesa incluida: mi corazón en tres y por partes iguales, aunque me cueste.

Luego vienen aquellos consejos que no hacen más que confundirte: Déjala llorar. No la dejes llorar. Dale de comer a demanda. Créale una rutina. Duerme mientras ella duerme. No vas a poder dormir ni cuando ella duerma (acá nuevamente el nunca vas a dormir de nuevo), hazla dormir contigo. Enséñale a dormir en su cama. Acostúmbrala a la bulla. Mejor que duerma en silencio. Chupón sí. Chupón no… las voces en mi cabeza.

Pero claro, también hay la mamá que sabe, y que solo te dice: haz lo que sientas que está bien. Claro, la mamá que no sabe en mí me grita: PERO QUÉ SE SIENTE BIEN!?

Imagino que ya me enteraré.

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4 thoughts on “De esas cosas que te dicen (con la mejor de las intenciones)”

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