Mujeres, ser mamá

Ser madre tiene poco glamour

“qué poco glamuroso es ser madre”. Esto fue lo que pensé entre mis cuatro paredes durante una de mis sesiones saca-leche. O sea, viéndome así en la oficina:

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Lo pensé luego de haber chorreado un poco de leche en mi pantalón negro pues no me di cuenta que había olvidado poner la botellita al final del chupón. I KNOW. Tal como lo lees. Como si a la vaquita de arriba le hubiesen quitado su balde. Recontra DERP.

Una vez reparado el error, seguí pensando. Mientras que para el sexo opuesto, ser padre a veces parece convertir hasta al más feo en esto:

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A nosotras – o no hablaré en general. Para mí, la maternidad tiene poco glamour.

  • Para empezar: el parto.

Necesitas más detalles o con esto basta? Ni un parto bajo el agua te salva. No, mi querida mamiguita. El parto, entre fluidos, mentadas de madre(s) (de la de tu esposo, la enfermera, el doctor y la del vecino) y el A y B del que nadie quiere hablar… ese parto: poco glamuroso.

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  • El look mamá de recién nacido

Con mi peinado “por acá pasó el peine, lo juro”, el vómito en el zapato, el moco en el hombro y las ojeras que hoy decoran mi rostro, no creo realmente que me gane ninguna portada de revista. Ni la corona de miss Colombia.

Y no faltará el día en que descubrirás que hueles menos a tu perfume de la mañana y más al vomitito de hace cinco días (check), y desearás cual niño que desea conocer Disney que nunca, pero nunca, te abandonen los protectores que usas religiosamente y se te pase la leche hasta la blusa (está en mis oraciones de cada noche).

Y el día en que llegas sintiéndote linda, no faltará el desubicado que decide salidarte con un cálido y bien-intencionado “te ves cansada”. GRACIAS.

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  • Las sesiones saca-leche

Referirse a la primera imagen del post. Not very sexy.

  • Los mocos (esta vez míos) con cada gripe de Mucita.

¿Qué onda con esos niños en la guardería? ¿Son marcianos? Estas gripes no son normales. Ya sobreviví la semana sin voz y fiebre intermitente, y no ha pasado ni una semana y yo vuelvo a caer en otra gripe.

Nuevamente: el colega feliz y preocupado que te dice que no te ves bien. Ya entendí. Gracias.

Y así sigue la lista. Entre pantalones anchos (o el eterno look de me voy al gimnasio), las ojeras combinadas con la falta de maquillaje, el kilito que no te quiere abandonar (caballero, ya quédate) y la falta de tiempo para aquellos retoques por los que antes vivíamos (llámese corte de pelo, cera, el manicure, ¡o qué manicure! la cortada de garras uñas), a veces ser mamá no nos da el glamour del que se habla en las revistas de moda, pero igual – qué lindo (y felices) se nos ve!

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2 thoughts on “Ser madre tiene poco glamour”

  1. Un hijo te cambia la prioridad de cada una de las cosas que hacías antes.

    Por mi parte, ya no preocupo cuando me mancha la camisa blanca con sus manos en el abrazo de despedida antes de irme a trabajar, tampoco cuando me pisa los zapatos.

    Pero lo más parecido a lo que cuentas, es la vez que lo llevaba sentado en mis hombros en el parque y derrepente sentí un aluvión en mi cara, literalmente “se le vino el huayco”.

    Moraleja: Mientras menos glamour, mejor condición de madre.

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