Vacaciones con niños

NZ Puede Esperar – Vacaciones en NL

Pasada la angustia y pasada la rabia por el pasaporte perdido, y luego de que Air NZ nos confirmara que pondría nuestros pasajes “on hold” durante un año, fuimos en busca de un plan B. Luego de tres semanas muy intensas, sentía que las vacaciones, cualquier tipo de vacaciones, era lo que mi cuerpo necesitaba: tiempo con mi hija, con mi esposo y conmigo misma.

Y nos fuimos a Breda.

O más específicamente, a Oosterhout.

O incluso más específico: al Kaatjeskelder

Screen Shot 2018-10-19 at 12.19.54

A una hora y media en auto, no más lejos de lo que te queda la casa en Asia los fines de semana en verano, llegamos cerca de la frontera de Holanda con Bélgica. Nuestro destino, el “vakantiepark” (parque de vacaciones) Katjeskelder, un equivalente a lo que fueran la combinación del Bosque, la Cantuta y las cabañas del Kentucky de mi niñez: bungalows cómodamente amoblados, parques con toboganes, piscina, un minimarket para los poco preparados (nosotros), restaurante con buffet y un hombre (o mujer) disfrazado de conejo, con su banda de bailarines que todos los días a las 17hr en punto ponía a los niños a bailar frente a la terraza del restaurant (la excusa perfecta para tomarse la primera cerveza de la tarde).

Nueva Zelanda tuvo que esperar, y esta semana con mi familia era justo lo que necesitaba. Tardes de milanesas con papas fritas, mañanas en el tobogán, sobre mesas jugando memoria (la emoción de mi hija cuando encontraba un par, no se aguantaba y nos decía dónde estaba cuando era nuestro turno), y si no fuera por el café terrible que nunca nos quedaba bien, un win total.

El plus – a que no sabías que podías irte de safari sin pasaporte?

Muy cerca de Katjeskelder teníamos Beekse Bergen. Un parque grandazo con un pedazo que puedes recorrer en tu propio auto y ver los animales. Juro haber visto leopardos cruzar entre los autos y estuvimos como 15 minutos en “el tráfico” para ver si las jirafas se animaban a darnos un besito. Pero los pesados de adelante se llevaron todo el show.

Y qué hemos aprendido?

Pues a poner todas las marcas de seguridad al enviar un sobre con mi pasaporte via DHL (si es que eso hubiese hecho la diferencia), y solo por si acaso, utilizar un centro de envío normal y no un auto-servicio hasta que no mejoren su tecnología (si es que eso hubiese hecho la diferencia).

También a que se pueden hacer vacaciones diferentes sin necesidad de un pasaporte. Admito que por vivir afuera, normalmente nuestras vacaciones equivalen a “volver a casa”, normalmente Lima pero a veces también Nueva Zelanda, pero ya es hora de darle una oportunidad a lo que tenemos cerca.

Y como plus, también aprendimos a equiparnos más antes de ir a estos vakantieparks: traer toallas, sábanas, el neceser bien completo, los básicos de la cocina, y así para ahorrarnos más euritos. #YLS

Anuncios
Personal, Uncategorized

Levántate, Mu

A mí normalmente me va bien. Claro que la vida no es de rosa, pero trato igual de darle buena cara. Trato. Me gusta pensar que soy la del vaso lleno, la optimista, la positiva, la que sonríe y se ríe último. La de la perspectiva “podría ser peor, hay que sentirnos agradecidos por lo que tenemos”, y la filósofa “todo pasa por algo”.

Pero a veces… a veces las cosas ocurren todas juntas… o pasa una cosa que es muy intensa, o pasa algo en el momento más inoportuno…

hp-cry2

y me quiebro.

COMO POR EJEMPLO CUANDO DHL PIERDE MI PASAPORTE A DOS SEMANAS DE MIS VACACIONES CON LOS PASAJES PAGADOS DE 1.300 EUROS X 3.

Y esto en la misma semana que ando con mil deadlines, al lado de mil compromisos sociales y no tengo tiempo ni de sonreir.

Se me vacía el vaso.

Y necesito un abrazo.

*cruzando los dedos y, como dijo mi hermana, rezándole a Dios (al de verdad y al de la bruocracia) de que encuentren mi sobrecito*

Mamá de Vacaciones, ser mamá, Uncategorized

Con una rubia en el avión (versión 3 años)

Le temía.

O vaya que le temía.

Recordaba aquellos vuelos interminables que me vieron caminar ida y vuelta por las 62/63 filas en el vuelo de Amsterdam a Lima pues mi hija no sabía que hacer con su vida (no la culpo, la verdad es que yo tampoco). Recordaba además que mi esposo, aunque no mucho, sí ayudaba y pensaba (y sufría pensando) en que en este vuelo no lo tendría de apoyo. Me armaba de valor (y de galletitas), de coraje (y de películas en el iPad), de pañitos húmedos (y de stickers) pues no había de otra: le temía.

Así fueron los preparativos a mi vuelo. Ya no más con la pequeña de año y medio sino con mi “niña grande”, como dice ella, a punto de cumplir 3 años.

Y qué hemos aprendido?

  • Que Schiphol es un aeropuertazo – este no lo conocía, pues mi yo antipáticamente saludable nunca quiso doblar hacia el lado del mc donalds, pero como estábamos con harto tiempo, decidimos caminar. Y mira:

¡Un pequeño parque de diversiones! mesas alrededor para no perder de vista a los chiquis y todo el patio de comidas alrededor. Ahí se nos fueron como 30 minutos (como quien la cansa un poco). Ya saben #tip si un día están de visita por Amsterdam. Esto es pasando seguridad.

  • Que #malquebien a los 3 años ya ven televisión (sobre todo si es frozen). Y así fue como Mucita dejó a mamá ver dos películas en el avión. ¡Dos! (cuando volé sola vi cuatro, o sea que sé que se puede más, pero esto es suficiente).

20180829_142845493_iOS

  • Que los asientos delanteros te dan espacio para tus pies y tus cosas, pero no son lo mejor para tu chiqui de 2-3 años si quiren dormir pues los brazos no se levantan!

sitios.png

Mi pobre chiqui trataba de echarse acurrucada en un pequeño asiento y cada vez que se acomodaba se caía. De regreso estos sitios estaban disponibles pero lección aprendida:

20180912_040116477_iOS

  • Y finalmente, que mi hija es una campeona viajando (y por si acaso, toco madera pues en un mes se nos viene un vuelo aún más largo del que ya les contaré).

Finalmente, quisiera agradecer a KLM porque sus paquetitos para niños son geniales. Mucita feliz con su tarjeta de viaje, y el juego de memoria que le tocó (ya reconoce China!). Además que en el vuelo de regreso no se repitó y ya tenemos un Michi para jugar en el avión. No quisiera agradecerle a la chica mala onda que me tocó en el vuelo de ida. No toleró una sola “patada” de mi hija (estabe estirando sus piernitas) y hasta OSÓ sacudirse el pantalón como si las medias de mi hija tuvieran barro. Finalmente me cambié de sitio para yo tenerla al lado, y nunca nunca me cedió el brazo del asiento y claro que mi hija tocaba tu pantalón si tus caderas ocupaban la mitad de mi asiento. Tsst.

 

Bloggera, ser mamá

Tip de verano

Yo no me considero una mamá DYI. Es más, te mentiría si te digo que lo soy. Yo compro las cosas hechas. Es el ciclo natural de las cosas: hay quienes hacen, y hay quienes compran (y son los hijos quienes disfrutan).

Pero algo aprendí a hacer este verano y este tip me lo pasó una amiga: todo, te repito: TODO puede convertirse en helado.

¿Y sabes a quién le gusta el helado?

¡A nuestros chiquis!

Y cuando dije todo, no me refiero solo a mi deliciosa receta de piña, banana y leche de coco (¿alguien dijo piña colada – inspiration?), pero también está mi famosa combinación de fresas, banana y zanahora; y mi esposo recordará cuando, incredulo él, vio como mi hija devoraba esa receta de berries con espinaca. TODO PUEDE SER HELADO.

A veces uso dátiles para endulzar, pero la verdad es que a mi hija le gusta chupar hasta el hielo puro, entonces creo que si me olvido un día del dulce, a ella no le va a importar.

Hoy preparé una combinación de plátano, arándanos, zanahoria y yoghurt de vainilla para añadir cremosidad. Como siempre, un éxito. #mumwin

Ahora, y donde está el win-win?

  • mi hija come verdurdas, cosa que nunca quiere hacer aparte de un par
  • perfecto chantaje para cualquier cosa:
    • A la hora de la cena: si no terminas, no hay helado
    • Si estamos en un parque: Mucita ¿quieres seguir jugando? ¿o vamos a la casa por helado?
  • Para que se olvide de los “auchis”: “oh, chiqui, ¿te caiste? ¿quieres un helado? *inmediatamente deja de llorar

Y así. Y así…

¿Cuál es tu receta?

 

Personal, Risas, Uncategorized

A veces vuelvo

Curioso leer mi último post. Yo y mi independencia, decidiendo mantener mi pelo corto a pesar de las (in)directas de mi marido. ¡Macha soy! o más bien, muy hembra.

Curioso, porque hoy, 9 meses después de ese post (así es, por todo ese tiempo abandoné el blog y ni te diste cuenta), ando en la transición al, nuevamente, pelo largo. A que sí me importa lo que quiere mi marido. ¡Ja! Pero no me culpen, que nada tiene de malo querer verse guapa en los ojos de su galán. DIGOYÓ.


Pero a eso no iba mi regreso al blog. Aunque la verdad no iba a nada, más que a quejarme un poco de la vida, al mismo tiempo que quisiera celebrarla.

Hemos tenido un verano de la refurinfunflai acá en Holanda. Sabes que es así cuando los titulares de los diarios hablan de tener un récord con 52 días de sol. No te equivoques, 52. Récord.

39066526_10155360012982693_3608786725037408256_o

Y sin duda los hemos gozado – y gozado en manga corta (y con el pelo amarrado). Del verano, no me voy a quejar.

Con Husband lo estamos pasado genial. Pero además, he sido testigo de cómo se ha ido acercando más y más a nuestra hija. No digo que antes no eran cercanos, pero ahora empiezo a ver esa conexión de la que muchos hablaban. Esa del papá y su hija. El papá y su princesa (o como diría Mucita, princesa, niña y artista). Además, por temas de viaje he tenido que dejarlos varios días (como 10 en total, pero para mí eso ya es un montón), y de pronto pude ver (por fotos en facebook y por el chat) que mi hija goza con su papá (además de que las cenas fueron en base de pollo a la brasa y pizza) de una manera distinta a la que goza conmigo.

38880974_10155357765682693_6075871856039034880_o

Se manda. Con ojos cerrados. Es mi ídola.

Y como suele pasar en veranos, este ha sido otro verano de lindas visitas. Siempre muy cortas, pero siempre muy lindas. Tuve a mi hermana y a un par de amigos a los que nunca suelo ver, pero logran desenterrar a esa vieja Mu que no se preocupaba tanto, y puede apagar la computadora a las 6 y olvidarse del mundo.

Pero luego se van. Y la computadora se vuelve a abrir un domingo para ponerme al día con todo lo que no hice, y lo mucho que tengo que hacer.

No me voy a quejar públicamente de mi trabajo pero te voy a confesar que ando un poco cansada. Cada vez más volteo a encontrarme a una mamá que trabaja a medio tiempo, o puede elegir no trabajar para cuidar a sus hijos. Me dice que también es agotador, pero dicen que el jardín es siempre más verde al otro lado. Y es verdad.

Pero todos sabemos que esto muy normal días antes de las vacaciones. Y les cuento que me voy de visita a Lima en unos días. Quizá buen tema para el blog, pues por primera vez viajaremos en un avión solas: mi hija y yo, sin su padre. QUE NERVIOS CARACHO. Y en pleno potty training.

¡UY no les he contado que estamos dejando el pañal! Ese post debería venir, pero no creo que con ningún consejo, pues hemos fallado en todos.

Pero sobre todo felices. Siempre agradecida, con la vida, el trabajo, con mi esposo y mi hija. ¿Cómo estás tú?

IMG_0660

 

 

 

 

Mujeres, Personal

Lo que escuchamos las mujeres

Lo que narraré a cotinuación ha pasado. Es más, acaba de pasar hace unos días.
Tranquilos, ya se me pasó el shock y estoy retomando mi vida poco a poco.
Ya he vuelto a comer sólidos.

El contexto: yo salí de licencia de maternidad en Agosto de 2015. En mi primer día libre, agendé una cita con el peluquero e hice lo que siempre quise hacer: cortarme el pelito al estilo de boy-cut. O seas, cual niñito. Si me quedaba mal, pues al menos no tenía colegas, ni clientes, ni mucha gente que ver en las siguientes 16 semanas. Buen plan, ¿o no? Si no fuera porque ese primer corte fue medio mal hecho y se convirtió en mi foto de pasaporte por los siguientes 5 años… sí, buen plan. 

IMG_20150805_132934
Esta foto la tomé ese día en el peluquero

Pero con el tiempo, el corte lo he ido perfeccionando. 2 años y 4 meses más tarde, llevo con orgullo mi pelicorto.

Hasta el otro día:

Esposo: Estaba viendo fotos el otro día, me gustaba mucho tu pelo largo

Mu: ¿A qué te refieres?

Esposo: Que me gustaba tu pelo largo. Te deberías dejar crecer el pelo largo.

Mu: ¿No te gusta mi pelo corto?

Esposo: También me gusta tu pelo corto, solo estoy diciendo que también me gustaba tu pelo largo.

Mu: OK

(Silencio y a ver the Walking Dead)

En la cabeza de Mu: O sea, todo este tiempo odió mi pelo corto. Ya no le gusto a mi marido. ¿Ya no le gusto? Desde cuándo no le gusto?! Y qué hago? me dejo el pelo largo de nuevo? Pero de ahí voy a pasar por esa fase horrible del pelo corto / pelo largo y con los mechones por todos lados. Pero… pero a mí me gusta mi pelo corto!! Me encanta mi pelo corto! Además que siempre lo tenía amarrado, ¿para qué quiero el pelo largo de nuevo?! ¿Me lo dejo entonces? ¿¡DIOS MIO, QUÉ HAGO?!?!! 

weywy_s-200x150

Y nada, la próxima semana tengo mi cita mensual con el peluquero. Porque se queda corto. Tsst.

 

 

crianza, Mamá en la Oficina, Paternidad, ser mamá

De 6 a 8 se cierra el kiosko

Ideal sería trabajar  tus horas. Entrar a las 9, cerrar a las 5. Cerrar tus aplicaciones, guardar, guardar, guardar, cerrar, cerrar, cerrar. Inicio, clic en apagar.

*Desconexión*

xnqxb2

Pero, vamos, a quién engañamos. Gracias a las maravillas del wifi, la movilidad, el anytime, anywhere, any device (perdonen el inglés), el smart phone y la laptop, eso de marcar tarjeta se volvió un concepto vintage y ultra-romántico. En otras palabras: no va más. Los e-mails te persiguen desde tu bolsillo y las reuniones ocurren en tu teléfono.

Pero eso sí: de 6 a 8pm, no me molesten.

6vktz

Yo me considero responsable, trabajadora, buena bajo presión y muy proactiva #CVsupercliché , pero a las 6 cierro el kiosko para estar con mi hija. De 6 a 8 me saco el sastre y me pongo a jugar. O a leer un cuento. O a ver Pocoyó. Lo que sea, pero de 6, hora en que recojo a Mucita, a 8pm, hora en que se va a dormir, soy para ella y ella para mí.

En las mañanas, corremos: despertarnos, vestirnos, desayunar, tú al nido, yo al trabajo en tiempo récord. En las tardes, nos tomamos nuestro tiempo.

En las tardes, el único reporte que quiero ver es el de su día. Qué hizo, qué comió, ¿con quién jugaste? “Con Joep!”. Eso quiero saber. De 6 a 8, abrir y cerrar ventanas tienen que ver más con la casita de Duplo que con las de mi PC. De 6 a 8, cantamos canciones, coloreamos, armamos rompecabezas. Porque algún día, quizá cambie de trabajo, o quizá me cambien a mí. Y si mientras decido darle más tiempo a lo urgente antes que a lo importante, ¿quién me va a devolver ese tiempo que me perdí de ti?

¿Y a las 8?

Ideal sería sentarme en el sofá con Esposo, con una taza de té o una copa de vino, y NO HACER NADA con netflix de fondo. Pero a veces hay que abrir el kiosko, abrir ventanas, abrir, abrir, abrir. Enviar. Guardar. Guardar. Abrir. Guardar. Guardar. Guardar…

tenor