Mujeres, ser mamá

2 años después – ¿qué hemos aprendido?

Les conté del cumpleaños de mi hija, pero no de mi cumple-años de ser madre. Una palmadita en la espalda y te acepto un pedazo de torta, pues esto de la maternidad es un volver a nacer, y hoy te comparto 5 cositas (de lo mucho, MUCHO) que he aprendido – quizá te sirvan, y si no, guárdalo por si acaso.

  1. Nunca digas nunca.
    “Felizmente, mi hija nunca agarró el chupón”. Hasta que 19 meses después, BAM! Chupón en boca e inseparable. Chupón pa’arriba, pa’bajo y a todos lados. Chupón es creo la primera palabra que aprendió en los tres idiomas – así de importante es: que le quede claro a todos lo que estoy pidiendo ahora.
  2. Después de volverte madre, puede que te tome tiempo volver a ser mujer. 
    – Estoy confundido
    – Escucha caracho
    Pasa que te olvidas de ti. Vives y te desvives por esa criaturita. Luego vuelves a trabajar y te la pasas haciendo malabares entre tu peque y la chamba. Además está tu esposo, además está la casa, y de nuevo el peque, y el pendiente de la chamba, y las compras, y qué se va a comer hoy.  ¿Te pasa que no tuviste tiempo ni de mirarte al espejo hoy? ¿Notas que tus duchas son más rápidas? ¿Hace cuánto no sales con amigos o hiciste algún tipo de ejercicio?

    Tranquila. Toma tiempo. Depende un poco de ti cuánto tiempo. Quizá algunas volvieron más rápido, a mí me demoró más de un año. Empieza con pequeños logros: hoy corrí 20 minutos a mi hora de almuerzo, hoy me fui de compras mientras la bebé dormía. Date cuenta que las cosas son distintas y no es cuestión de volver a cómo eras antes – tienes que volver a aprender a cómo organizarte.

  3. Si no lo has hecho antes, deja que tu pareja ponga al bebe a dormir.
    Y es que pasa que como proveedoras de leche, asumimos el rol de poner a dormir a la criatura. Luego llega el momento en que la leche no basta, y no hay forma de salir del cuarto sin ver a tu hijo estallar en llanto.

    Pues acá mi experiencia, y cada vez que lo hablo con alguien me dicen lo mismo: con mi marido/pareja/novio/nana/babysitter se duerme al toque.

    No creo que tu hij@ este a propósito volviéndote loca. Pero si no lo has probado, a ver pasa la posta (yo la baño, pongo pijama y leo el cuento antes de llamar a Esposo para que traiga la leche y la ponga a dormir) y sírvete ese vino que siempre se queda en la botella porque después de una hora peleándola solo quieres dormir. #TIP

  4. Busca (m)amigas.
    Son de oro. Tus amigas de la vida son diamantes y son, por algo, para toda la vida, pero las mamigas son hoy tus confidentes (sobre todo si, como yo, vives lejos de tus amigas de la vida), son quienes te entienden, con las que te puedes juntar a las 7am un sábado porque, al igual que tú, también están despiertas. Son las que a las 8pm, cuando el peque se va a dormir, van a estar felices de dejar a los papás “a cargo” (así qué fácil) para lorear por dos horas y volver a las 10 (porque, como tú, se mueren de sueño después de las 10). BÚSCALAS YA.
  5. El “Labor Emocional” es un concepto que EXISTE y es REAL. 
    ¿Te pasa que lees un artículo y te encuentras viéndote en cada línea que lees? Pues que tal uno en que te dice que andas agotada porque quizá no solo estás activamente ocupada entre los hijos y el trabajo, pero además tú eres quien planea el menú de la semana, quien organiza la agenda del fin de semana, quien además debe agendar a la nana si vas a salir y al chico de la limpieza para sobrevivir?

    También pasa que a veces tú te sientes más cómoda llevando el control, pero al mismo tiempo estás cansada por no poder delegar. Con todo el respeto y amor que mi esposo y el género masculino requiere, y sin querer generalizar para nada (pues cada familia es distinta), el otro día leí este artículo que por si te provoca leer, lo comparto.

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Bullets de mi vida, Mujeres, Personal

En los últimos días…

En los últimos días, he logrado correr más. Además, le entré a la moda de los health trackers y me compré mi Garmin. Ahora ando con un relojazo (no por bacán, sino por gigante) en la mano de día y de noche y soy adicta a ver mi curva de sueño cada mañana (como si necesitará un reloj para decirme por qué tengo tanto sueño cada mañana #hint #mucita #quesedespiertatodaslasbenditasnoches) y se me hincha el pecho cuando cumplo mis objetivos de minutos de intensidad, pasos, o kilómetros semanales.

Pero lo más importante, he encontrado tiempo para correr.

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Así como cuando corro y pongo mi playlist de Calamaro

En los últimos días, estás entre Chu-chu-wa y Pocoyo.  Y yo te dejo. Al comienzo era fácil. Para que dejes de ver tele, bastaba con decirte que la comida estaba en la mesa. PERO AHORA NO HAY QUIEN TE SEPARE.

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Ni qué decir. Mami ya se las sabe todas. CUCHARA! CUCHARÓN! PLATO HONDO…

Debo admitir que a veces yo también lo promuevo. A ver: practicas tu español, aprendes y bailas al ritmo de Canta Juego (cosa que yo acabo de descubrir) y ya hasta te sabes los colores y contar del 1 al 10 gracias a Pocoyó! Vale decir que el chibolito es re tierno, los dibujos súper simples (no es una tormenta de color en los ojos de tu fácil-de-sobre-estimular chiqui) y es súper interactivo.

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Pocoyo es bienvenido a mi casa

En los últimos días, me has dado un preview de lo que se viene  con “los terribles dos”. Te cuento si no te lo contaron. Cuando tu hijo/a va alrededor de los dos, se vuelven bipolares. Vaya orate, mi pequeña princesa.

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(sin ofensa a aquellos que realmente sufren con este problema). Pero la capacidad de Mucita de cambiar de lágrimas a risas, y de berrinche a baile es increíble. Yo, por mi parte, creo que estoy haciendo un trabajo excelente y mi paciencia merece un Nóbel de la paz.

En los últimos días, me siento más YO
Entre que estoy corriendo, salgo más con amigas (la mayoría de ellas MAMigas – tema de otro post), y poco a poco organizo mejor mi tiempo para balancear mi YO-Madre y mi YO-Mu(jer), me empiezo a sentir más en control. No siempre me gusta la chica del espejo, pero al menos casi siempre la encuentro con una sonrisa en la cara.

 

 

Mujeres, ser mamá

Ser madre tiene poco glamour

“qué poco glamuroso es ser madre”. Esto fue lo que pensé entre mis cuatro paredes durante una de mis sesiones saca-leche. O sea, viéndome así en la oficina:

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Lo pensé luego de haber chorreado un poco de leche en mi pantalón negro pues no me di cuenta que había olvidado poner la botellita al final del chupón. I KNOW. Tal como lo lees. Como si a la vaquita de arriba le hubiesen quitado su balde. Recontra DERP.

Una vez reparado el error, seguí pensando. Mientras que para el sexo opuesto, ser padre a veces parece convertir hasta al más feo en esto:

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A nosotras – o no hablaré en general. Para mí, la maternidad tiene poco glamour.

  • Para empezar: el parto.

Necesitas más detalles o con esto basta? Ni un parto bajo el agua te salva. No, mi querida mamiguita. El parto, entre fluidos, mentadas de madre(s) (de la de tu esposo, la enfermera, el doctor y la del vecino) y el A y B del que nadie quiere hablar… ese parto: poco glamuroso.

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  • El look mamá de recién nacido

Con mi peinado “por acá pasó el peine, lo juro”, el vómito en el zapato, el moco en el hombro y las ojeras que hoy decoran mi rostro, no creo realmente que me gane ninguna portada de revista. Ni la corona de miss Colombia.

Y no faltará el día en que descubrirás que hueles menos a tu perfume de la mañana y más al vomitito de hace cinco días (check), y desearás cual niño que desea conocer Disney que nunca, pero nunca, te abandonen los protectores que usas religiosamente y se te pase la leche hasta la blusa (está en mis oraciones de cada noche).

Y el día en que llegas sintiéndote linda, no faltará el desubicado que decide salidarte con un cálido y bien-intencionado “te ves cansada”. GRACIAS.

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  • Las sesiones saca-leche

Referirse a la primera imagen del post. Not very sexy.

  • Los mocos (esta vez míos) con cada gripe de Mucita.

¿Qué onda con esos niños en la guardería? ¿Son marcianos? Estas gripes no son normales. Ya sobreviví la semana sin voz y fiebre intermitente, y no ha pasado ni una semana y yo vuelvo a caer en otra gripe.

Nuevamente: el colega feliz y preocupado que te dice que no te ves bien. Ya entendí. Gracias.

Y así sigue la lista. Entre pantalones anchos (o el eterno look de me voy al gimnasio), las ojeras combinadas con la falta de maquillaje, el kilito que no te quiere abandonar (caballero, ya quédate) y la falta de tiempo para aquellos retoques por los que antes vivíamos (llámese corte de pelo, cera, el manicure, ¡o qué manicure! la cortada de garras uñas), a veces ser mamá no nos da el glamour del que se habla en las revistas de moda, pero igual – qué lindo (y felices) se nos ve!

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Mujeres

Bonita o Promedio?

Saben qué? Me pasé todo el video pensando qué puerta hubiese elegido yo.

Yo, que hoy me desperté sintiéndome hinchada (doblemente hinchada), con los pelos que no quieren conmigo y la luz del espejo añadiendo contraste a un cutis algo descuidado (qué fue eso del “brillo” que se supone que les viene a las embarazadas?). Leí luego (otro para la lista de síntomas) que las hormonas hacen que te crezcan pequeños cabellos en la cabeza -además de varios otros pelos, como los de la panza y la famosa línea negra-, que se verá esponjoso y frizado, y que debería secarme el pelo con paciencia (no such thing, por eso nunca me compré una secadora de pelo) o usar productos para disimular. Jolín.

Y luego vi este video. Dove nuevamente hablándonos de la belleza interna, y de la belleza externa que nada tiene que ver con los “modelos de belleza” impuestos (o sea, con los productos anti frizz), y yo aún sin saber por qué puerta hubiese entrado si hubiese tenido que elegir. O habría hecho como la chica que simplemente decidió no entrar?

Pero bueno, qué más se podía esperar de este miércoles de día. A ver si mañana se me pasa y corro hacia la puerta correcta, con el pecho (y la panza) en alto.

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