crianza, Mamá en la Oficina, Paternidad, ser mamá

De 6 a 8 se cierra el kiosko

Ideal sería trabajar  tus horas. Entrar a las 9, cerrar a las 5. Cerrar tus aplicaciones, guardar, guardar, guardar, cerrar, cerrar, cerrar. Inicio, clic en apagar.

*Desconexión*

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Pero, vamos, a quién engañamos. Gracias a las maravillas del wifi, la movilidad, el anytime, anywhere, any device (perdonen el inglés), el smart phone y la laptop, eso de marcar tarjeta se volvió un concepto vintage y ultra-romántico. En otras palabras: no va más. Los e-mails te persiguen desde tu bolsillo y las reuniones ocurren en tu teléfono.

Pero eso sí: de 6 a 8pm, no me molesten.

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Yo me considero responsable, trabajadora, buena bajo presión y muy proactiva #CVsupercliché , pero a las 6 cierro el kiosko para estar con mi hija. De 6 a 8 me saco el sastre y me pongo a jugar. O a leer un cuento. O a ver Pocoyó. Lo que sea, pero de 6, hora en que recojo a Mucita, a 8pm, hora en que se va a dormir, soy para ella y ella para mí.

En las mañanas, corremos: despertarnos, vestirnos, desayunar, tú al nido, yo al trabajo en tiempo récord. En las tardes, nos tomamos nuestro tiempo.

En las tardes, el único reporte que quiero ver es el de su día. Qué hizo, qué comió, ¿con quién jugaste? “Con Joep!”. Eso quiero saber. De 6 a 8, abrir y cerrar ventanas tienen que ver más con la casita de Duplo que con las de mi PC. De 6 a 8, cantamos canciones, coloreamos, armamos rompecabezas. Porque algún día, quizá cambie de trabajo, o quizá me cambien a mí. Y si mientras decido darle más tiempo a lo urgente antes que a lo importante, ¿quién me va a devolver ese tiempo que me perdí de ti?

¿Y a las 8?

Ideal sería sentarme en el sofá con Esposo, con una taza de té o una copa de vino, y NO HACER NADA con netflix de fondo. Pero a veces hay que abrir el kiosko, abrir ventanas, abrir, abrir, abrir. Enviar. Guardar. Guardar. Abrir. Guardar. Guardar. Guardar…

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Paternidad, Uncategorized

No sabía

Cuando tenía 25 años, no sabía lo que era meningitis. No sabía que había una bacteriana, y una viral. No sabía nada de la meningitis.

Luego conocí a mi esposo quien aparentemente sufrió meningitis. Me enteré un poco y le oí muchas veces contar la historia. Muchos reaccionan sorprendidos: cómo no te moriste?! Pues aparentemente tuvo la “buena”. Pero no todos tienen esa “suerte”.

Cuando me hice mamá sabía qué era meningitis, pero no sabía que era algo que le daba a los niños y que el 50% de casos podía terminar en muerte. ¿TE IMAGINAS? Mejor, mejor no te imagines. Me enteré recién ahí que existe en una vacuna y que, felizmente, acá en Holanda es parte del sistema de vacunación (también me enteré que la hepatitis y la malaria no lo son), por otro lado, que en Perú, la vacuna contra la meningitis por meningococo (que es la “mala”) no está (aún!) en el sistema peruano de vacunación.

Si tan solo pudiera ayudar…

Si tan solo pudiera ayudar, al menos usaría mi blog para decirle a quien aún no se enteró, que puedes vacunar a tus hijos. Que hay una ONG “una vida por dakota” que da información, charlas y ofrece campañas de vacunación para los niños. Tienen médicos especialistas que pueden ayudarte a entender mejor de qué se trata.

Si tan solo pudiera ayudar, te recomendaría que los sigas en facebook. Porque si pudiera ayudar, tendremos más niños vacunados. Al menos uno más.

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Paternidad, ser mamá

El Cumple: La curva de estrés y un final feliz

Continuando el post anterior, les cuento que tuve mis 24 horas de terror previas a la celebración del cumpleaños #2 de mi hija.

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De terror.

Entre que la decoración que pedí por Internet nunca llegó, y que la chica de la torta tenía anotado que la fiesta era en otra fecha, y que yo salía de una semana bien thriller en la oficina… pues solo mi hija me quería ese viernes en la noche, el día anterior de la fiesta. Después, nadie me aguantaba.

Yo no me aguantaba.

Pero finalmente, la frase de la noche se volvió “NI MODO”. NI MODO PUES, y el sábado en la mañana agradecí tener a mis papás, esposo y mejor amigo en casa (y en acción) para que la fiestita de Mucita saliera tanto y mejor de lo que imaginaba. Hasta mi pequeña se tomó su siesta a tiempo: las dos horas que necesitábamos para armar el cumple en tiempo récord. El resultado: un juergón (nivel 2 años).

Les dejo unas fotitos (cortesía Alejandro Lavalle).

 

 

Papá, Paternidad

El papá de mi hija

(al papá de mi hija, ya me lo imaginé copiando y pegando esto a google translate – let me help you with this love –> Link)

Como buena mamá, me gusta echarme el crédito de haber cargado y parido a mi hija, haberle dado de lactar por 11 meses y ser quien, después de 23 meses, la que aún se despierta en las noches, la que se levanta a jugar con ella en las mañanas y la que organiza los play dates los fines de semana para mantenerla entretenida, al mismo tiempo que trabajo full time en una corporación. Porque es #laTrue

Pero no, no soy mamá soltera. El Papá de mi hija está presente y, aunque no lo parezca por mis posts – está bien presente.

Gracias a su papi, mi hija va a echar alas

¡¡¡Porque yo soy su madre!!! Con papi fue su primer tobogán, con papá se tiró por primera vez a la piscina, y con papá escala dunas y salta cuesta abajo. Yo me muerdo las uñas entre que tomo las fotos y de rato en rato grito sugiero que, por favor, ¡cuidado!

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Papá es quien me tiene que detener cada vez que quiero correr a socorrerla porque se tropezó al caminar. Quien me ayuda a decir “¡levántate!” para darme cuenta que ella solita también puede. Con papá, eres más fuerte. Te vuelves más fuerte.

Con su papá, Mucita probó por primera vez papas fritas (pero acá gané yo – porque no le gustaron), pero es quien nos ayuda a relajarnos, a darnos cuenta que si bien hay reglas, también debemos divertirnos. Al mismo tiempo, con papá sabemos que no es no. Él no se quiebra con tu carita – si es momento de decirle chau al trampolín, es momento de decirle chau al trampolín.

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Con papá fue que tocamos animalitos por primera vez. Mamá se pone muy nerviosa, mamá piensa en los bichos, en que nos van a morder, en que mejor no vamos por allá, que el agua está muy fría, que se va a resfriar, que se…, que mejor…, pero y si…. Con papá te brillan los ojos porque todo es descubrir.

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Yo no creo que hay papá perfecto en los ojos de una mamá cansada. Pero me siento muy afortunada de tener al papá de mi hija, y de que mi hija tenga a este súper papá.

Gracias husband por hacernos tan feliz.

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Postdata – a veces yo también salgo en las fotos.
Postdata 2 – normalmente son selfies

 

Paternidad, ser mamá

Mamá Estadística

El otro día leí un artículo sobre un estudio publicado por una compañía de alimentos (o sea, no un Harvard o las Naciones Unidas, pero bueh!)  luego de leer las estadísticas, esta fue mi cara.

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O sea, totalmente identificada. Dammit.

De acuerdo al estudio con 2,000 mamás entrevistadas, la mamá promedio trabaja alrededor de 98 horas a la semana – el equivalente a tener dos trabajos de medio tiempo. Su día empieza en promedio a las 6:23am y el trabajo no termina hasta las 8:31. Y citando el artículo: “para muchas de nosotros, eso es un buen día”.

Justo el otro día trataba de escribir un post que hablaba del concepto del tiempo antes y después de ser mamá. Antes, nuestro tiempo era cual plastilina, flexible, podías hacer con él lo que querías. Pero hoy, como buena vieja – a quién le estás diciendo vieja tú?! – EJEM! Como buena vieja plastilina, ya no se estira como antes.

También según el estudio, “4 de cada 10 mamás sienten que su día es una serie inacabable de tareas”.

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Hermana: YOU GET ME.

Y yo lo llamo cadena de producción. Tal cual. Una tarea tras otra, y cada una necesaria para pasar al siguiente sin que se me malogre el carro (con calidad Alemana, mai frend).

Finalmente, el artículo habla de esos “salvavidas” que todas tenemos, enumerando como los TOP: las toallitas húmedas (a eso yo le sumo el papel toalla – que Dios me agarre confesada si se me acaba un rollo y no tengo más en stock), el iPad, las series infantiles, comida rápida (para mí Delivery), el café y Netflix. (Y debe de haber habido un problema de edición porque se les olvidó de poner la botella copa de vino al final del día, pero se los perdono).

Nuevamente:

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Bendito seas café, gracias papel toalla por estar a mi lado en cada comida y que viva Pocoyó por siempre, larga vida a Pocoyó.

Bendita también está chamba a tiempo completo y con horas extra, porque tal como el estudio concluye, cómo nos encanta ser mamás.

Y eso era lo que quería compartir. Feliz Lunes!!!

Mamá de Vacaciones, Paternidad, ser mamá

Con una rubia en el avión

De volar Amsterdam-Lima-Amsterdam con mi pequeña de 18 meses, además de su respectivo jetlag. 

¿Qué hemos aprendido?

  • Tu  maleta de mano tiene un límite (y no es solo el que te pone la aerolínea, sino lo que puedes cargar tú), o sea que debes ser selectiva con lo que traes: cuentos pequeños y delgados, rompecabezas livianos, unas cuántas hojas para colorear o un libro de stickers. Al final, tú conoces a tu hijo/a, tú sabes qué le gustará más. En mi caso, los top fueron:
    • El rompecabezas con las puertitas – es su favorito en casa, ¿por qué no lo sería en el avión?
    • Un libro de stickers
    • El ipad con su dibujo favorito (Mucita es fan de Pocoyó, y es un dibujo tan simple y dulce que yo feliz de mostrárselo una que otra vez)
    • Y caminar – mirar las miles de caras en el avión, sentarnos en el medio donde había más espacio y asomarnos por la ventana

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  • No te olvides de la ropa extra (para ti y para baby) – por suerte no la necesitamos, pero nunca se sabe.
  • Y snacks – los saludables y los no tanto. Para nosotros fue yoghurt, plátano y bizcochitos, además de su cena y desayuno (por eso digo, recuerda que la maleta tiene un límite)

Y qué más aprendimos?

  • Las aeromozas son buenas. Te van a ayudar y van a ser pacientes si es que justo estás en el camino cuando pasaban con su carrito.
  • Si tu hijo no paga ticket todavía, piensa bien si vale o no la pena pagar el precio de un asiento. Te cuento: de ida, el vuelo no iba lleno y pudimos acomodar a Mucita en un asiento libre entre mi esposo y yo. PERO DE REGRESO, no tuvimos ese lujo, y si bien Mucita durmió como 8 de las 12 horas de vuelo, nosotros no. Más el dolor de rodilla y el brazo adormecido, ¡y eso que solo pesa 10 kilos!
Esto fue de ida – de regreso no tuve brazos para tomar una foto

 

  • Averigua si el aeropuerto tiene áreas para niños, mientras esperas tu vuelo. El Schiphol de Amsterdam tiene un área de juegos interactivos. Una maravilla, hizo la espera muuuucho más fácil.
  • Agua y snacks – no lo olvides
  • Los vuelos cortos y aviones pequeños son los que suelen dar dolor de oído al aterrizaje. Si tu hijo puede, dale pasas para masticar en el aterrizaje, o un biberón con agua y leche al bajar. asegúrate que su nariz esté despejada, si  anda constipado, usa un spray de nariz 20 minutos antes del aterrizaje #salvavidas
  • Si tu hijo llora, olvídate, CERO ROCHES. CERO.

Y sobre el jetlag?

PACIENCIA Y BUEN HUMOR. Dicen que es un día por cada hora de diferencia… nosotros solo tuvimos 3 malas noches al regreso (y eran 7 horas de diferencia), en la ida, solo tuvimos una mañana exagerada (despiertas desde las 2:30am). Tú dale al ritmo y se acomodará eventualmente. No creo que exista una regla, solo paciencia y buen humor.

Paternidad, Uncategorized

Colegios ya?

Se acuerdan cuando escribía sobre mi embarazo? sobre los preparativos previos a ser madre? Luego Mucita nació y les contaba lo que hacíamos las dos solas durante mi licencia postnatal? O cuando bañarme era como que el objetivo inalcanzable del día?

Bueno, pues la próxima semana tenemos una cita PARA VISITAR COLEGIOS.

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(Bueno, un colegio.)

Pero a lo que voy… en qué momento pasó el tiempo?!

Sucede que me estaba pasando muy seguido, decir que mi hija tenía 16 y 17 meses y escuchar de vuelta: “Y ya la inscribiste al colegio?” ¿Perdón? Yo sé que acá mis amiguitos holandeses son bien organizados y mi agenda para mayo ya está completamente bookeada, pero esto es una locura.

Pero como dice el dicho, en Roma… como los Holandeses. Y tenemos una cita la próxima semana. Obvio que primero hice mi tarea, y me provocó contarte un par de cositas que he aprendido sobre la educación acá en Holanda

  • Los niños tienen el derecho (y padres, la obligación de que ocurra) de empezar el colegio a los 5. Pero pueden empezar desde los 4. Lo curioso es que no esperan al “comienzo de año” para empezar sus clases, sino que muchos empiezan el día siguiente de cumplir los cuatro años. (Yo estoy segura que tiene mucho que ver con que finalmente podemos dejar de pagar la millonada que nos cuesta la guardería para mandar a nuestros hijos al colegio público. #kaching)

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  • Acá estamos bien con la prueba de PISA 🙂
  • Son 8 años de primaria, y pasados estos 8 años, tu hijo dará un examen. Según el resultado, recibirá una recomendación de qué tipo de secundaria deberá atender. Y dependiendo de su secundaria, es el perfil de universidades y carreras que podrá elegir. O sea, a los 12-13 años, ya sabrás si eres doctor o artesano. Obvio, esto no es tan blanco y negro, puedes (a) no hacerle caso a la recomendación o (b) volver a dar un examen más adelante a ver si puedes cambiar de línea… pero es, casi-casi, bien blanco y negro.

    It is typically difficult to change vocational streams, however, in 2017 the Dutch government announced they would consider testing again at age 14 to reassess a student’s capabilities before entering the third year. This would give a chance for late bloomers or hard-working students to change to a higher education stream, and create more equality in the Dutch education system.

    No sé tú, pero a mí esto me parece locazo.

Y ahora le toca a Mucita. Bueno, en verdad aún en un par de años. Pero la próxima semana iremos a visitar su colegio. Nos hacemos viejos, Manolo.