Mamá de Vacaciones, ser mamá, Uncategorized

Con una rubia en el avión (versión 3 años)

Le temía.

O vaya que le temía.

Recordaba aquellos vuelos interminables que me vieron caminar ida y vuelta por las 62/63 filas en el vuelo de Amsterdam a Lima pues mi hija no sabía que hacer con su vida (no la culpo, la verdad es que yo tampoco). Recordaba además que mi esposo, aunque no mucho, sí ayudaba y pensaba (y sufría pensando) en que en este vuelo no lo tendría de apoyo. Me armaba de valor (y de galletitas), de coraje (y de películas en el iPad), de pañitos húmedos (y de stickers) pues no había de otra: le temía.

Así fueron los preparativos a mi vuelo. Ya no más con la pequeña de año y medio sino con mi “niña grande”, como dice ella, a punto de cumplir 3 años.

Y qué hemos aprendido?

  • Que Schiphol es un aeropuertazo – este no lo conocía, pues mi yo antipáticamente saludable nunca quiso doblar hacia el lado del mc donalds, pero como estábamos con harto tiempo, decidimos caminar. Y mira:

¡Un pequeño parque de diversiones! mesas alrededor para no perder de vista a los chiquis y todo el patio de comidas alrededor. Ahí se nos fueron como 30 minutos (como quien la cansa un poco). Ya saben #tip si un día están de visita por Amsterdam. Esto es pasando seguridad.

  • Que #malquebien a los 3 años ya ven televisión (sobre todo si es frozen). Y así fue como Mucita dejó a mamá ver dos películas en el avión. ¡Dos! (cuando volé sola vi cuatro, o sea que sé que se puede más, pero esto es suficiente).

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  • Que los asientos delanteros te dan espacio para tus pies y tus cosas, pero no son lo mejor para tu chiqui de 2-3 años si quiren dormir pues los brazos no se levantan!

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Mi pobre chiqui trataba de echarse acurrucada en un pequeño asiento y cada vez que se acomodaba se caía. De regreso estos sitios estaban disponibles pero lección aprendida:

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  • Y finalmente, que mi hija es una campeona viajando (y por si acaso, toco madera pues en un mes se nos viene un vuelo aún más largo del que ya les contaré).

Finalmente, quisiera agradecer a KLM porque sus paquetitos para niños son geniales. Mucita feliz con su tarjeta de viaje, y el juego de memoria que le tocó (ya reconoce China!). Además que en el vuelo de regreso no se repitó y ya tenemos un Michi para jugar en el avión. No quisiera agradecerle a la chica mala onda que me tocó en el vuelo de ida. No toleró una sola “patada” de mi hija (estabe estirando sus piernitas) y hasta OSÓ sacudirse el pantalón como si las medias de mi hija tuvieran barro. Finalmente me cambié de sitio para yo tenerla al lado, y nunca nunca me cedió el brazo del asiento y claro que mi hija tocaba tu pantalón si tus caderas ocupaban la mitad de mi asiento. Tsst.

 

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Bloggera, ser mamá

Tip de verano

Yo no me considero una mamá DYI. Es más, te mentiría si te digo que lo soy. Yo compro las cosas hechas. Es el ciclo natural de las cosas: hay quienes hacen, y hay quienes compran (y son los hijos quienes disfrutan).

Pero algo aprendí a hacer este verano y este tip me lo pasó una amiga: todo, te repito: TODO puede convertirse en helado.

¿Y sabes a quién le gusta el helado?

¡A nuestros chiquis!

Y cuando dije todo, no me refiero solo a mi deliciosa receta de piña, banana y leche de coco (¿alguien dijo piña colada – inspiration?), pero también está mi famosa combinación de fresas, banana y zanahora; y mi esposo recordará cuando, incredulo él, vio como mi hija devoraba esa receta de berries con espinaca. TODO PUEDE SER HELADO.

A veces uso dátiles para endulzar, pero la verdad es que a mi hija le gusta chupar hasta el hielo puro, entonces creo que si me olvido un día del dulce, a ella no le va a importar.

Hoy preparé una combinación de plátano, arándanos, zanahoria y yoghurt de vainilla para añadir cremosidad. Como siempre, un éxito. #mumwin

Ahora, y donde está el win-win?

  • mi hija come verdurdas, cosa que nunca quiere hacer aparte de un par
  • perfecto chantaje para cualquier cosa:
    • A la hora de la cena: si no terminas, no hay helado
    • Si estamos en un parque: Mucita ¿quieres seguir jugando? ¿o vamos a la casa por helado?
  • Para que se olvide de los “auchis”: “oh, chiqui, ¿te caiste? ¿quieres un helado? *inmediatamente deja de llorar

Y así. Y así…

¿Cuál es tu receta?

 

crianza, Mamá en la Oficina, Paternidad, ser mamá

De 6 a 8 se cierra el kiosko

Ideal sería trabajar  tus horas. Entrar a las 9, cerrar a las 5. Cerrar tus aplicaciones, guardar, guardar, guardar, cerrar, cerrar, cerrar. Inicio, clic en apagar.

*Desconexión*

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Pero, vamos, a quién engañamos. Gracias a las maravillas del wifi, la movilidad, el anytime, anywhere, any device (perdonen el inglés), el smart phone y la laptop, eso de marcar tarjeta se volvió un concepto vintage y ultra-romántico. En otras palabras: no va más. Los e-mails te persiguen desde tu bolsillo y las reuniones ocurren en tu teléfono.

Pero eso sí: de 6 a 8pm, no me molesten.

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Yo me considero responsable, trabajadora, buena bajo presión y muy proactiva #CVsupercliché , pero a las 6 cierro el kiosko para estar con mi hija. De 6 a 8 me saco el sastre y me pongo a jugar. O a leer un cuento. O a ver Pocoyó. Lo que sea, pero de 6, hora en que recojo a Mucita, a 8pm, hora en que se va a dormir, soy para ella y ella para mí.

En las mañanas, corremos: despertarnos, vestirnos, desayunar, tú al nido, yo al trabajo en tiempo récord. En las tardes, nos tomamos nuestro tiempo.

En las tardes, el único reporte que quiero ver es el de su día. Qué hizo, qué comió, ¿con quién jugaste? “Con Joep!”. Eso quiero saber. De 6 a 8, abrir y cerrar ventanas tienen que ver más con la casita de Duplo que con las de mi PC. De 6 a 8, cantamos canciones, coloreamos, armamos rompecabezas. Porque algún día, quizá cambie de trabajo, o quizá me cambien a mí. Y si mientras decido darle más tiempo a lo urgente antes que a lo importante, ¿quién me va a devolver ese tiempo que me perdí de ti?

¿Y a las 8?

Ideal sería sentarme en el sofá con Esposo, con una taza de té o una copa de vino, y NO HACER NADA con netflix de fondo. Pero a veces hay que abrir el kiosko, abrir ventanas, abrir, abrir, abrir. Enviar. Guardar. Guardar. Abrir. Guardar. Guardar. Guardar…

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Navidad, Personal, ser mamá

Actividad!

Soy de aquellas a quien les cuesta el “no hacer nada”. Recuerdo la única y última (no porque no me gustó, pero es que luego me hice madre y … ya) que nos fuimos a unos resorts todo pagados al medio de la nada en donde solo había para ir a la piscina o al mar. Para colmo, estaba embarazadísima y no me podía entretener a punta de cocteles (vaya desaprovecho del todo-incluido) y me sorprendía (y aburría!) ver a Esposo totalmente relax devorando libro tras libro mientras buscaba ponerse de mi color (y se me dio por tararear Ebony, Ivory, living in perfect harmony) en las poltronas de la piscina.

Es que yo no funciono así.

Y luego me hice madre. Y pasaron dos años. Y estoy cansada. No te miento, estoy cansada. Pero igual, cansada y todo: tengo que hacer algo. Actividad! ACTIVIDAD!

Por dentro, confieso, me quejo un poco de que yo soy la que mantiene a la hija entretenida, la que organiza los playdates, la que la saca a pasear, pero… BIEN QUE QUIERO.

Y antes de irme por la tangente y contarte como no tengo tiempo para nada, te cuento lo que hice el domingo pasado.

Actividad Pre-Navideña: Galletas de Navidad

Mi pequeñita tiene 2 años 3 meses, y esto lo hicimos con sus amiguitos de 2 años y medio y uno de año y medio. A todos les va bien, sobre todo a los papis. No ensucia mucho, es rápido y es fácil. Mi receta de galletas es súper simple, te la paso abajo.

La mecánica:

  • Yo preparé la masa pues había que reposarla primero por una hora, entonces lo hice por adelantado.
  • Otro adulto estiró la masa en la mesa
  • Luego, como solo teníamos dos moldes de galleta, los niños tomaron turnos para hacer sus figuras. Al toque. Felices ellos, felices los papis.
  • 10 minutos después (habiendo pre-calentado el horno), galletas listas. Felices ellos, felices los papis.

Te animas?

Receta de galletas de navidad

  • 1 huevo
  • 300 grs de harina
  • 200 grs de mantequilla
  • 100 grs de azúcar en polvo
  • 1 pizca de sal

Mezclar bien y envolver la masa con ese film plástico de cocina (sorry, se me olvidó por completo el nombre) por una hora.

Pre-calentar el horno en 170grs. Cocinar por 10-15 minutos.

Yatá. Yo le espolvoreé azúcar en polvo por decorar.

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Cocinar te transforma

Yo no era así.

Lo juro.

Pero sucede que he descubierto que cocinar me transforma. En la madre, abuela, en la tía Camucha, la mama-mama de falda bajo la rodilla, encima de la enagua y las medias corridas…

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… esa misma que te dice: termina tu comida, corazón. 

En la que se RESIENTE porque no acabaste lo que había en el plato, la que suspira fuerte (muy fuerte) porque le pusiste ketchup/sal/ají antes de siquiera haber probado si le faltaba alguno de esos ingredientes. Me convierto en la tía Charito que te dice que así no vas a crecer, que estás muy flaca, que hay niños que no tienen nada que comer y que mientras tanto, nosotros botamos comida maríasantísima.

Además que me pongo re-triste. ¡No quieres ni probar la comida! Pero al menos prueba… dale, un poquito… dale, por mí… por papá… por Kitty… ¡PRUEBA! Ya pues, no pruebes. Ya fue, vete de la mesa. Vete que yo me como tu comida. Al cabo que no me importa. Snif. Snif.

Qué lisura…

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Mujeres, ser mamá

2 años después – ¿qué hemos aprendido?

Les conté del cumpleaños de mi hija, pero no de mi cumple-años de ser madre. Una palmadita en la espalda y te acepto un pedazo de torta, pues esto de la maternidad es un volver a nacer, y hoy te comparto 5 cositas (de lo mucho, MUCHO) que he aprendido – quizá te sirvan, y si no, guárdalo por si acaso.

  1. Nunca digas nunca.
    “Felizmente, mi hija nunca agarró el chupón”. Hasta que 19 meses después, BAM! Chupón en boca e inseparable. Chupón pa’arriba, pa’bajo y a todos lados. Chupón es creo la primera palabra que aprendió en los tres idiomas – así de importante es: que le quede claro a todos lo que estoy pidiendo ahora.
  2. Después de volverte madre, puede que te tome tiempo volver a ser mujer. 
    – Estoy confundido
    – Escucha caracho
    Pasa que te olvidas de ti. Vives y te desvives por esa criaturita. Luego vuelves a trabajar y te la pasas haciendo malabares entre tu peque y la chamba. Además está tu esposo, además está la casa, y de nuevo el peque, y el pendiente de la chamba, y las compras, y qué se va a comer hoy.  ¿Te pasa que no tuviste tiempo ni de mirarte al espejo hoy? ¿Notas que tus duchas son más rápidas? ¿Hace cuánto no sales con amigos o hiciste algún tipo de ejercicio?

    Tranquila. Toma tiempo. Depende un poco de ti cuánto tiempo. Quizá algunas volvieron más rápido, a mí me demoró más de un año. Empieza con pequeños logros: hoy corrí 20 minutos a mi hora de almuerzo, hoy me fui de compras mientras la bebé dormía. Date cuenta que las cosas son distintas y no es cuestión de volver a cómo eras antes – tienes que volver a aprender a cómo organizarte.

  3. Si no lo has hecho antes, deja que tu pareja ponga al bebe a dormir.
    Y es que pasa que como proveedoras de leche, asumimos el rol de poner a dormir a la criatura. Luego llega el momento en que la leche no basta, y no hay forma de salir del cuarto sin ver a tu hijo estallar en llanto.

    Pues acá mi experiencia, y cada vez que lo hablo con alguien me dicen lo mismo: con mi marido/pareja/novio/nana/babysitter se duerme al toque.

    No creo que tu hij@ este a propósito volviéndote loca. Pero si no lo has probado, a ver pasa la posta (yo la baño, pongo pijama y leo el cuento antes de llamar a Esposo para que traiga la leche y la ponga a dormir) y sírvete ese vino que siempre se queda en la botella porque después de una hora peleándola solo quieres dormir. #TIP

  4. Busca (m)amigas.
    Son de oro. Tus amigas de la vida son diamantes y son, por algo, para toda la vida, pero las mamigas son hoy tus confidentes (sobre todo si, como yo, vives lejos de tus amigas de la vida), son quienes te entienden, con las que te puedes juntar a las 7am un sábado porque, al igual que tú, también están despiertas. Son las que a las 8pm, cuando el peque se va a dormir, van a estar felices de dejar a los papás “a cargo” (así qué fácil) para lorear por dos horas y volver a las 10 (porque, como tú, se mueren de sueño después de las 10). BÚSCALAS YA.
  5. El “Labor Emocional” es un concepto que EXISTE y es REAL. 
    ¿Te pasa que lees un artículo y te encuentras viéndote en cada línea que lees? Pues que tal uno en que te dice que andas agotada porque quizá no solo estás activamente ocupada entre los hijos y el trabajo, pero además tú eres quien planea el menú de la semana, quien organiza la agenda del fin de semana, quien además debe agendar a la nana si vas a salir y al chico de la limpieza para sobrevivir?

    También pasa que a veces tú te sientes más cómoda llevando el control, pero al mismo tiempo estás cansada por no poder delegar. Con todo el respeto y amor que mi esposo y el género masculino requiere, y sin querer generalizar para nada (pues cada familia es distinta), el otro día leí este artículo que por si te provoca leer, lo comparto.

Paternidad, ser mamá

El Cumple: La curva de estrés y un final feliz

Continuando el post anterior, les cuento que tuve mis 24 horas de terror previas a la celebración del cumpleaños #2 de mi hija.

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De terror.

Entre que la decoración que pedí por Internet nunca llegó, y que la chica de la torta tenía anotado que la fiesta era en otra fecha, y que yo salía de una semana bien thriller en la oficina… pues solo mi hija me quería ese viernes en la noche, el día anterior de la fiesta. Después, nadie me aguantaba.

Yo no me aguantaba.

Pero finalmente, la frase de la noche se volvió “NI MODO”. NI MODO PUES, y el sábado en la mañana agradecí tener a mis papás, esposo y mejor amigo en casa (y en acción) para que la fiestita de Mucita saliera tanto y mejor de lo que imaginaba. Hasta mi pequeña se tomó su siesta a tiempo: las dos horas que necesitábamos para armar el cumple en tiempo récord. El resultado: un juergón (nivel 2 años).

Les dejo unas fotitos (cortesía Alejandro Lavalle).