Bullets de mi vida, Personal, Uncategorized

Los 34

Los 34 llegaron sin bombos ni platillos.

Así, bien perfil bajo, bien yo. Bien la yo que quiero dejar de ser. ¿Acaso no es hora de portarme como “persona mayor” y tomar un poco las riendas de mi vida? ¿Acaso no lo he hecho aún? Quizá un poco, pero en otras cosas me lleva la corriente. La mentalidad del “para qué pelear” reina. Reina, pero ¿para qué?

Pero si bien no hubo fiesta, sí prometo algunos cuántos cambios. Y con mis 3 lectores de testigo, acá van:

  • Primero la salud. Hemos empezado esta semana nuestras 4 semanas detox (felizmente no vivo en Lima, pues con la fiesta que se armará esta noche #SieteACero #EscúchameBien, esto no pasaba) de cero alcohol (mi adviento personal) y harto ejercicio.

    Acá te va un tip: Nike Training Club BAJATELO YA y nos veremos todos así:

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  • Hoy nos vamos al mundial. OK, no es un cambio personal, pero si en estos 34 años no vi a Perú en un mundial, todo todo va a cambiar a partir de hoy. A todo esto, ya lloraron también con el video la blanquirroja?

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FLaBlanquirrojaOficial%2Fvideos%2F1683092625067656%2F&show_text=0&width=560

  • Vamos a perderle el miedo a decir lo que queremos.
    Vamos por partes. Yo soy una actriz frustrada por pánico escénico. Complicado. Y mi público pueden ser 100mil o 10 gatos. O 3. Me pongo nerviosa noséporqué. No te digo que mañana me convertiré en la Steve Jobs de las presentaciones, pero sí te digo que ya estoy bien grande y que debo dejar de poner a gente a hablar por mí. Me toca a mí. Con suerte, algun día me dejará de temblar la voz y ya no me volveré roja bandera.
  • Y sí, hablaba a modo profesional. Y hablando de trabajo… creo que debería retirar “joven profesional” de mi CV? ¿O todavía califico?

Nos hacemos grandes, amiguitos. Y con mi metro 52, no siempre me lo creo.

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Feliz cumpleaños a mí

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Mi vida en Holanda, Perú, Personal

No me preguntes si volvería a Perú.

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En los últimos meses, he conocido mucha gente: grupos (y sub grupos) de mamás, finalmente conocimos a los vecinos después de cinco años viviendo en esta casa en una cena de la cuadra, y entre amigos de amigos y los ya conocidos, la pregunta suele repetirse: “Y volverías a Perú?”.

¿Volvería a Perú?

Y lo preguntan luego de preguntarme mi nombre, de donde vengo, e inmediatamente: “Perú es hermoso! Qué haces acá? No quieres volver a Perú?” como si fuera una pregunta tan simple como si quiero té o café, o si prefiero PC o Mac. Joher. ¿Volvería a Perú?

Luego hay días como el día del padre que acaba de pasar donde extrañas a tu familia, tradicionales reuniones familiares, los desayunos de domingo o, simplemente, el abrazo de mi papá, y claro que quiero volver a Perú. ¿Pero volvería a Perú?

La Mu que se fue no estaba casada, no era madre, ni tenía una hipoteca. No tenía el mismo trabajo que tiene ahora, ni siquiera la misma ropa. Hoy no se trata de volver yo sola, sino de ir con mi familia. Yo en Perú volvería a encajar como una pieza de rompecabezas que se había perdido bajo el sillón – que de poco uso se ve diferente al resto del rompecabezas, cabe donde antes cabía, pero no como antes cabía. Y además, ¿dónde caben mis otros dos adjuntos? Y yo sé que al final todo se puede, si una peruana y un kiwi pudieron irse a vivir a holanda, por qué no poder volver a Lima? Pero ese no es el punto.

¡El punto es que te acabo de conocer y me estás preguntando si volvería a Perú como si me preguntaras si vino tinto o vino blanco! La gente no se da cuenta.

Luego trato de responder y mi cabeza se enreda. Me pongo triste y un poco nostálgica. Suelo empezar diciendo que volvería por mi familia (seamos honestos, nadie vuelve por el tráfico, ni nadie vuelve por la seguridad ciudadana), si vuelvo es por mi familia. Pero entonces, ¿por qué no vuelvo?! ¿Será que hice de Holanda mi hogar? ¿Será que además soy feliz acá? Quizá este ritmo de vida me cae bien. No tengo familia ni muchos amigos, pero esos que tengo los adopto como familia. Y cuando me doy cuenta, he dejado al holandés que me preguntó si volvería a Perú esperando una respuesta. Por qué me preguntas estas cosas. Ofréceme vino mejor.

La verdad es que no sé. La verdad que sí. No. No sé. Tinto, gracias.